domingo, 27 de enero de 2019

Cocaina E Infarto De Miocardio



En un artículo publicado online en la revista Circulation, órgano oficial de la American Heart Association, investigadores del Hennenpin County Medical Center de la Universidad de Minnesota, se proponen estudiar la prevalencia de aneurismas de las arterias coronarias en jóvenes adictos a la cocaína.

La población estudiada incluye a 112 pacientes consecutivos (edad media 44 años y con predominancia (80%) de varones, y fumadores (95%)) con una historia de abuso de la cocaína a los que se les practicó una arteriografía de las arterias coronarias, los cuales fueron comparados con los individuos de un grupo de control con edades y factores de riesgo similares deducidos de las enfermedades que se contraen viralmente, que fueron seguidos durante el mismo periodo de tiempo (10 años).

Las arteriografías coronarias fueron revisadas a ciegas por tres expertos independientes. Los pacientes que sirvieron de controles padecían diabetes en un porcentaje elevado (33%) y una enfermedad coronaria más grave. Un infarto de miocardio previo al inicio del estudio fue un dato frecuente en ambos grupos (45% en los cocainómanos y 38% en el grupo de control).

Historia de los infartos del miocardio


A pesar de la frecuencia de una historia de infarto de miocardio entre los adictos a la cocaína, el 48% presentaba una enfermedad coronaria no obstructiva. Entre los adictos a la cocaína, el 30,4% (34 de 112) tenían aneurismas de las arterias coronarias, en comparación con un 7,6% (6 de 79) en el grupo de control.

La cocaína fue, por lo tanto, un factor predictor de la presencia de aneurismas de la arteria coronaria, según los análisis estadísticos realizados. Ésta es la primera descripción de una asociación entre la adicción a la cocaína y el desarrollo de aneurismas de las arterias coronarias.

La prevalencia de aneurismas de las arterias coronarias entre los adictos a la cocaína fue mayor de la esperada (30,4%), dado que se trataba de una población joven.

El uso de la cocaína puede predisponer a la formación de aneurismas de las arterias coronarias, hecho que, a su vez, puede ser un factor que contribuya al desarrollo de un infarto de miocardio