sábado, 28 de septiembre de 2019

Grelina: La hormona del hambre


En un artículo publicado en Junio de 2008 en la revista Nature Neuroscience, miembros del Departamento de Psiquiatría, Medicina Interna, Genética molecular y Farmacología de la Universidad de Texas (Dallas), dan cuenta del hallazgo de que niveles elevados de la hormona grelina tienen efectos anti-depresivos y ansiolíticos en ratones sometidos a diversos experimentos estresantes.

La grelina es una hormona que provoca la sensación de hambre (“hormona del hambre” o “hunger hormone”), y que es elaborada en células epiteliales endocrinas que asientan en la capa mucosa de la parte superior del estómago conocida como fundus gástrico.

La hormona es sintetizada como una pre-hormona, de la que es separada como un péptido constituido por 28 aminoácidos. Una vez liberada en la sangre, la grelina se acopla a receptores de células situadas en la parte anterior de la glándula hipófisis y estimulan la secreción de la hormona del crecimiento, cuando el balance energético del organismo es negativo.

La administración crónica de grelina aumenta el apetito y la ingestión de alimentos, provocando ganancia de peso. Dado que el estrés crónico induce modificaciones del estado de ánimo, de la alimentación y del metabolismo orgánico a través de mecanismos neurobiológicos no bien conocidos, los autores se proponen investigar el papel potencial de la grelina en el desarrollo de los síntomas depresivos.

Síntomas Depresivos


Para determinar si la grelina puede afectar a los síntomas depresivos, los autores incrementan fisiológicamente los niveles circulantes de la hormona mediante de la restricción, en un 60%, en calorías de la dieta en el ratón de laboratorio. Esta restricción cuadriplica los niveles circulantes de grelina, en comparación con los niveles del ratón alimentado sin restricciones calóricas.

En estas condiciones experimentales, los ratones con restricción calórica – y por consiguiente con niveles más elevados de grelina que los ratones que comen sin restricción – muestran menos síntomas de ansiedad y de depresión cuando son sometidos a experimentos de laboratorio muy estresantes.

Elevación de los niveles de grelina


Por otra parte, en ratones manipulados genéticamente para bloquear la estimulación de la grelina a nivel de los receptores de la hormona del crecimiento, a pesar de estar sometidos a una dieta con restricción de calorías, con la consiguiente elevación de los niveles de grelina, no se demuestran sus efectos ansiolíticos y antidepresivos.

Por último, los autores inyectan subcutáneamente en los ratones una dosis de grelina que induce una sensación potente de hambre y comprueban sus comportamientos cuando son sometidos a experiencias muy estresantes.

El resultado es que en los ratones que reciben la grelina se demuestra menos ansiedad y menos síntomas depresivos que aquellos en los que solo se inyecta suero fisiológico.

Las conclusiones indican que en primer lugar, el estrés crónico puede elevar los niveles de grelina circulante en sangre y, en segundo lugar, que la grelina cumple una función, no conocida hasta ahora, en la regulación del estado de ánimo.

Un desafortunado efecto colateral es que la grelina, al provocar hambre, incrementa la ingesta de alimentos y el peso corporal. De todas formas, son necesarias más investigaciones para confirmar que una hormona sintetizada y liberada en el estómago puede también modificar el estado de ánimo.